domingo, 7 de junio de 2015

¿POR QUÉ MI HIJO NO IRA NUNCA A UNA GUARDERÍA, PERO SÍ A UNA ESCUELA INFANTIL?

He tenido siempre muchas ganas de escribir un post como este, pero, o no era el momento (no tenía hijos aún) o no veía cómo empezarlo. Así que, ya que estoy “en el ajo” (ya tengo hijos propios), me lanzo a escribirlo y a decir públicamente lo que pienso al respecto. Pues bien, durante mucho tiempo he escuchado tanto personas que alababan la forma de trabajar en este ciclo como detractores que no creían en ella.

Es cierto que desde la incorporación de la mujer al mundo laboral, y debido a la poca conciliación establecida para la maternidad/paternidad y el trabajo que tenemos en España (nada más que te den el mismo tiempo de baja paternal por una cesárea que por un parto vaginal ya deja evidente lo que importa cómo se encuentren los recién padres/madres de la criatura, lo siento pero critico lo que me ha tocado de cerca), se ha hecho mucho más necesaria la creación de escuelas infantiles (0 a 3 años) que puedan propiciar un espacio educativo donde poder dejar a tu pequeño desde las dieciséis semanas que la mamá tiene que incorporarse (con horas de lactancia o no, que esto es otro tema). Y aquí, es donde radica todo en lo que a mejor lugar se refiere.

Pienso que todo comienza con el término con el cuál designamos al centro que se encargará de la educación de nuestros hijos/as de 0 a 3 años, llamado vulgarmente (odiosamente) “GUARDERÍA” (me resulta como llamar "matasanos" a un médico o "picapleitos" a un abogado, suena antiguo ¿no?). Bien, lo primero que la palabra no está bien asociada a lo que en ella, en la ESCUELA, pueden ofrecerle a un niño o niña desde que entra. Ya que no se trata de guardarlo/la durante el tiempo que sus padres/madres o tutores no están sino de mucho más como manipular, experimentar, vivir experiencias únicas con materiales adecuados. Y sí, como madres/padres/abuelas/abuelos/tíos/tías ponemos todo el amor del mundo al quedarnos con nuestros niños/as pero hay determinadas cosas que no pueden darse sin el conocimiento profesional adecuado (y no por ello significa que exista algún problema que haya que tratar ni mucho menos, a esta edad todos/as los niños/as tienen necesidades educativas, ya que es su etapa más inicial).

Algo que me duele es ver cómo centros educativos o lo que serían escuelas infantiles se llaman a ellos mismo guarderías dejando en entredicho lo que allí se trabaja y cómo se trabaja (Vamos si son parkings para dejar a los niños/as o no).

El cariño y el cuidado con el que se programan las actividades en Primer ciclo (0 a 3 años), no recae en poner música y esperar a que sea la hora de comer o dormir, para nada. Cada cosa que se hace, cada palabra que se dice o cada experiencia que se propicia, fomenta las aptitudes que tanto pretendemos conseguir en los más pequeños como la preparación para el mundo social desde la perspectiva lúdica del mundo infantil.

Y muchos/as (maestros/as incluso, y es lo que más duele) se me “tirarán al cuello” ante la incomprensión de la etapa en sí y de que todo lo que se proponga puede llevarse a cabo siendo adaptado correctamente y me “corregirán” diciendo pero si allí solo “asistís” a los niños/as: les cambiáis los pañales, dais de comer, los dormís, etc. Y yo siempre responderé lo mismo, por supuesto a la etapa le corresponde un carácter asistencial debido a la edad, pero todo, absolutamente todo se puede hacer desde un punto de vista educativo y con un carácter estimulador (¿O acaso no estoy trabajando la autonomía cuando voy a cambiar a un niño, le pido que me traiga su pañal y él solito coge su mochila me lo trae y es capaz de tirar el pañal sucio a la basura?).

Os aseguro que muchos maestros/as se sorprenderían si vieran al nivel que trabajamos y cómo somos capaces de realizar asambleas, actividades y representaciones a nivel de una clase de segundo ciclo (eso sí, después de mucho trabajo y siempre respetando la libertad de juego que en muchas clases de 3 a 6 años, comienza a desparecer debido a exigencias burocráticas).

Esta etapa nunca debe perder su identidad, y en honor a ella debe respetarse y valorarse su trabajo que, acompañado y continuado en casa, puedo afirmar que siempre obtiene un buen resultado.

En mi experiencia profesional he descubierto gratamente que, en la mayoría de los casos, cuando los maestros/as, padres/madres o demás personal de la comunidad educativa tienen contacto con las escuelas infantiles es cuando de verdad se dan cuenta de la labor, y empiezan a valorar más esta etapa que además de como facilitadora de experiencias para sus hijos/as también sirve de “escuela de padres” para muchos que se inician o no en la maternidad/paternidad y necesitan consejos, ayudas, o simplemente un momento de desahogo.

Y sí, es cierto que la clase la hace el maestro/a y que es muy importante el “feeling” que se tenga, porque al final es a quién le otorgas cada mañana tu regalo más preciado, tu hijo/a. Pero, a lo que voy, es que considero que es muy importante que le exijamos algo más a esta etapa y que no nos quedemos tan solo en un poco de música, una película o un ratito “haciendo tiempo” hasta que llega la hora de recogerlos, que busquemos centros donde se trabaje la estimulación y la experimentación como también se aprendan normas de convivencia, turnos de espera. Se trabajen los cuentos como vehículo de emociones o situaciones, las canciones y poesías como comunicación y motivación del lenguaje, y la manipulación como transmisor de experiencias.

Por todo esto, mi hijo nunca irá a una guardería pero sí a una ESCUELA INFANTIL.


¿Llevasteis a vuestros hijos/as a la escuela? ¿Tuvisteis dudas a la hora de escogerla?¿Conocéis escuelas que son guarderías o guarderías que son escuelas?